Fue una mañana muy especial para todos, el día anterior llegó a Doerne el motor del primer Griffon destinado a nuestro grupo y todo el mundo estaba expectante. Los mecánicos habían trabajado duro durante toda la noche anterior para tenerlo activo lo antes posible.
El aspecto que presentaba era imponente, con sus 5 palas, completamente limpio y reluciente.
Su enrome cola y su bella figura… dioses, desprendía una mezcla de respeto y lujo que a cada uno de los integrantes de Snake nos enorgullecía.
Plantado frente a él con el brazo en cabestrillo se encontraba el Sqn Ldr James Edgar Johnson, el líder absoluto de nuestro escuadrón, todo el mundo le llamaba Jhonnie. El anguloso rostro de Jhonnie Jhonson estaba fijado en los últimos retoques que los mecánicos estaban dando al flamante Spitfire Mk.XIV.
Uno de los mecánicos le hizo un gesto de asentimiento a Jhonnie y este se lo devolvió con una leve sonrisa de reconocimiento en su rostro
_Donde está Courtney? Decidle que traiga sus huesudas posaderas aquí ahora mismo_ Gritó Jhnonnie Jhonson
Al poco aparecía Clayton Courtney al trote con una libreta en mano y un lápiz enredado en su ya clásico desmadejado peinado
_Acérquese Courtney, voy a darle unos consejos acerca de cómo proceder con este modelo en concreto, olvidese de sus manuales de vuelo y siga mis instrucciones y devolverá mi avión de una pieza_ De todos era sabido que ese avión estaba destinado a Jhonnie Jhonson en realidad. Lamentablemente en su última incursión en territorio enemigo había sido herido y las viejas lesiones de clavícula de Jhonnie le habían dejado en dique seco durante una temporada.
_sSsi Señor assi lo haré señor_Respondió courtney con su libreta en mano
_Ponlo en marcha Paul_ Dijo Jhonnie al mecánico que esperaba ordenes en cabina.
Poco más puedo explicarles de aquella mañana por que cuando aquella bestia despertó el ruido y el vendaval de polvo que levantó es lo único que recuerdo con claridad. Eso y los aspavientos de Jhonnie explicando trucos de veterano para dominar a aquella bestia en tierra y a Clayton chupando la punta de su lapicero e intentando tomar notas con las hojas de su libreta golpeando su rostro incontroladamente.
Jhonnie le dio un golpe de aprobación en el hombro a Clay y se acercó hasta nosotros mientras Calyton subia al griffon.
Junto al Griffon de Clay yacían el resto de nuestros Mk.IX esperando su turno.
El Wt Off George Hands @Zaffy, Wt Off Joseph Square @Kamil, Flt Lt Gabriel Whack @Gabriel y yo mismo fuimos subiendo a nuestras monturas uno a uno conforme los mecánicos los despertaban de su descanso.
El rugir del Griffon se colaba por mi cabina acallando nuestras monturas como si fueran gatitos cuando comenzamos a “Taxear” y de entrada ya vimos la primera lucha entre Clayton y ese salvaje motor cuando estuvo a punto de perderlo por el temible torque que infundía. Pero Clayton supo corregirlo, los consejos de Jhonnie dieron sus frutos sin duda.
Teníamos una misión algo compleja aquella mañana, debíamos ejercer un muro de contención frente a varios grupos de ataque a tierra de la USAAF. Los chicos de la 36th Fighter Group, por todos conocidos por el grupo Tiger, tenían objetivos terrestres que cubrir al norte de nuestra zona de patrulla y los chicos de la 645 Bomber Squadron o más conocidos como los Comanches tenían que barrer con sus bombas una amplia zona situada al sur. Nosotros debíamos frenar cualquier amenaza que se presentase en la zona e interfiriese en las operaciones de nuestros aliados de la USAAF, patrullando y controlando cada movimiento aéreo en zona caliente.
Gabriel y Joseph se vieron obligados a quedarse en tierra por problemas con sus motores, parece que los mecánicos dedicaron demasiadas horas en el montaje del Griffon…
Aquella mañana las comunicaciones funcionaron de manera muy efectiva, atrás quedaron los problemas de interferencias de las misiones pasadas. La radio ardía por momentos.
Los chicos del Tiger group llegaron poco después de nuestro inicio de patrulla y comenzaron a ensuciarse las manos con sus P-47. Desde mi avión podía distinguirse en la lejanía el espectáculo de luces en su batalla contra las temibles antiaéreas alemanas
La acción comenzó poco después tal y como el alto mando había predicho. Manteníamos una comunicación distendida con los chicos del grupo Comanche y justo en ese momento dieron acto de presencia 4 contactos a nuestras doce
_Contactos a nuestras 12:00, coged altura y esperad el cruce para elegir presa, no tengáis piedad, disparad rápido, nos ganan en número_ comuniqué por radio a Clay y George
Comenzamos a trepar los tres. Pocos segundos le costó al griffon de Clayton pasarnos como una bestia desbocada, llegando al cruce contra nuestros 4 enemigos con una aplastante superioridad en altura. Tras el cruce se apostaron en mi cola rápidamente y mi vida dependía de no perderlos de vista en ningún momento. Nuestros contrarios portaban FW190 A6 y A5, creo que no fuimos los únicos sorprendidos por la potencia de trepada del Griffon porque Clayton cayó en picado tras el último de ellos arrancándole de cuajo una de sus alas como si un león le arrancase su pata a una indefensa gacela. Esos cañones Hispano harían temblar al mismísimo Hércules.
El tercer y el segundo bandido se separaron de mi cola y fueron al acecho de George. Clayton estaba iniciando de nuevo su trepada cuando se cruzó con ellos y pude ver como conseguia impactar con su browling a uno de ellos, pese a que no vi daño alguno en su avión aquel tipo sin duda se pensó muy muy bien si el seguir con la contienda. Esos segundos de incertidumbre hicieron que George con un cerrado tirabuzón se colocase a sus seis y diera rienda suelta a sus cañones. La magnifica maniobra le sirvió para enlazarse con su otro perseguidor y fugazmente pude ver como comenzó a impactarlo con certeras ráfagas hasta que los perdí de vista. George cumplía así con su segunda victoria del día
Todavía quedaba un FW190 y aún seguía hostigándome tras mi cola, de vez en cuando soltaba ráfagas de fortuna que pasaban cerca, demasiado cerca a veces. Mis ojos no se movían del retrovisor sin perder de vista el rugir de aquel motor radial que me perseguía.
Cualquier movimiento en falso que me hiciese perder energía me situaría en su rango de tiro y créanme, muy pocos son capaces de soportar la potencia de fuego de aquellos malditos “würger”
Y entonces en lo alto de mi retrovisor apareció tras mi perseguidor Clayton con su Griffon. Cayó desde muy arriba y tras situarse a sus seis le comió todo el terreno en cuestión de segundos. Iba ligeramente más bajo para no ser detectado hasta que desencadenó una certera ráfaga que aquel FW190 no pudo soportar, cayendo este descontroladamente mientras Clayton volvía a subir a las alturas.
En un abrir y cerrar de ojos los chicos habían limpiado la zona de oposición dejándome a mí como un mero espectador una vez más.
Así sellamos otra victoria más en aquella guerra que no parecía tener fin… y el invierno comenzaba a asomar su nariz por el horizonte.