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Campaña ERPROBUNGSKOMMANDO (diarios de combate)


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Utilicemos este canal para aquellos que queráis hacer vuestros debrieff de las sesiones de la campaña. Son opcionales, la intención es hacer una especie de memorias con todos los reportes al finalizar la campaña. 

 

Os dejo con el diario de combate del Leutnant Mark Krieger @Mark Krieger 

Diario personal del Leutnant Mark Krieger. 15 de noviembre de 1944.
 

Creía que ya nada en esta guerra me podía sorprender, pero una avalancha de emociones me abruman tras este día tan intenso. Ayer me trasladaron al aeródromo de Schijndel. Me separaron de los kameraden de mi escuadrón para formar parte de uno nuevo que va a volar otro aparato del que no me han contado absolutamente nada. Es ultrasecreto. Voy a echar de menos a mis antiguos compañeros de patrulla, pero no a los malditos rusos que nos hacen retroceder contínuamente. Aunque esté también todo cubierto por la nieve, en el frente occidental parece todo un poco menos oscuro, casi la sensación era de alegría y apacibilidad al llegar ayer. Pero la ilusión que me embargaba tras el traslado al aeródromo de Schijndel se ha desvanecido de repente esta mañana con la llegada de los americanos.

Nuestra misión parecía relativamente senzilla. Teníamos que dar cobertura a un vuelo de patos que iban a atacar los blindados que amenazaban las proximidades de nuestro aeródromo y luego aterrizar en Twente donde nos espera esta misteriosa máquina, pero los malditos yankees han sido más rápidos. Estábamos ya en espera de pista cuando parecía que se nos echaba encima toda la USAAF. Sus bombarderos han arrasado el aeródromo desde las alturas. Ni siquiera he sido capaz de verlos. Ha sido un milagro que no le hayan dado a la pista y aunque con dificultades, todos hemos podido despegar, mientras nuestra AAA disparaba contra un enjambre de aparatos enemigos de todo tipo. Spitfires MkXIV, P47 y Tempests. Era la primera vez que me enfrentaba a estas máquinas y me han sorprendido sus enormes capacidades. De todos modos, he conseguido abatir a 3 P-47 y un Spitfire. Jamás había derribado tantos enemigos en una sola misión. Creo que con su enorme superioridad numérica se han confiado y el caos y probablemente la suerte han hecho que me haya podido colocar cada vez a las 6 de sus grupos, aunque iba solo y era prácticamente suicida. Suerte que los cañones del Dora son brutalmente efectivos y no les daba tiempo de reaccionar. Al atacar el último Spitfire no he tenido tanta suerte y uno de los suyos me ha dado en el ala izquierda y en el depósito. Nuestras órdenes eran claras. No podíamos arriesgarnos y en caso de problemas debíamos dirigirnos inmediatamente a Twente. Perdiendo combustible, en principio tenía que haber aterrizado en el mismo aeródromo, pero dada la situación, no era una opción. El aeródromo estaba perdido y en el mejor de los casos habría terminado prisionero y con el Dora en manos enemigas. Tras un segundo de duda y aún bajo riesgo de quedarme sin combustible, he decidido ir hacia Twente. El grupo de 109s ya se había ido y lamentablemente yo he sido el primero del grupo de Doras que ha tenido que abandonar el combate y los patos a su suerte, mientras algunos de mis compañeros caían bajo el fuego enemigo. Ante la abrumadora superioridad de los aliados, los demás no han tardado en seguirme. Me ha sorprendido que hayan sobrevivido tantos de ellos y han hecho pagar muy caro el ataque a los americanos. Tienen que ser pilotos realmente muy capaces.

Afortunadamente he conseguido llegar al nuevo aeródromo. Al dejar el Dora he visto los nuevos aparatos. Todavía no puedo creer lo que han visto mis ojo. No tienen hélices! Parecen naves de otro mundo. Bimotores a reacción. Un aparato con un V1 en cada ala. No sé si siento más fascinación o miedo. Será esta el arma definitiva que hará dar el vuelco a la guerra o es solamente una locura desesperada que causará nuestra muerte? 

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Memorias de fuego _ Dia 1

 

_ Buenos días señor Catflohem, es todo un honor conocerlo

_Buenos días para usted también joven, gracias.

_Si le parece bien haré una transcripción escrita de esta entrevista, intentaré interrumpirlo lo mínimo posible en su historia para no sacarle de sus recuerdos.

_Bueno hijo, es Usted es el escritor, yo solo soy un viejo piloto del pasado je je je

_No diga usted eso señor, es toda una leyenda, y se mantiene en muy buena forma

_Je je je, no me puedo quejar, pero a mis 92 años mis piernas ya no son tan rápidas para correr detrás de las muchachas
 

_Bien, comencemos con sus relatos señor Catflohen, es cierto que es uno de los pocos pilotos que pilotaron el primer caza a reacción de la historia que aún sigue con vida, hábleme un poco de sus experiencias, cómo fueron aquellos días.

_Así es joven, fui uno de los privilegiados en volar aquel aparato. Pese a ser un joven muchacho por aquellos años, la mayoría de nosotros ya éramos experimentados combatientes, teníamos demasiados años de guerra y sufrimiento en nuestras espaldas y las solapas llenas de medallas. Aún recuerdo como si fuese ayer la última vez que volé mi viejo Dora. Los chicos y yo teníamos que escoltar a un grupo de “patos”. Ya sabes hijo, el viejo HS129. Nunca supe qué fue de aquellos valientes pilotos, seguramente murieron todos en aquella batalla. Aquel día la USAAF y la RAF se lanzaron sobre nosotros como una manada de lobos. Al menos nos triplicaban en número. Fue una masacre para los “patos”. Es cierto que los supervivientes fuimos condecorados por el mismísimo Guerin después de aquel día, pero los únicos que merecieron una medalla fueron los pilotos caídos de los “patos”. Nuestros chicos lo dieron todo por defenderlos de los P47 y los Spitfire, pero no pudimos contenerlos lo suficiente. Mi grupo fue el último en salir de aquel enjambre de enemigos y vi con mis propios ojos caer en llamas al último de los “patos” antes de poner pies en polvorosa. Aquella misión suicida fue casi como una criba para lo que nos esperaba en el aeródromo de vuelta… mi vieja cabeza no me deja recordar que aeródromo era, lo siento hijo je je je. Visto con la perspectiva de los años, no estoy seguro si no fue todo orquestado por el alto mando para que solo los mejores pilotos llegasen vivos allí o fue un señuelo para hacer creer a los aliados que habían destruido e interceptado un punto estratégico… no se que creer.

El caso es que al llegar aquel lugar en un día gris, con mi aparato agujereado como un queso de Gruyere, casi sin combustible, empapado en sudor pese a las bajas temperaturas y con los ánimos por los suelos ahí aparecieron esas máquinas. Un semioruga nos había guiado por el intrincado camino semi-asfaltado de callejones de aquel místico aeródromo, habían guardias apostados por todos los rincones. Los chicos del grupo de 109 ya habían llegado a la zona de hangares y estaban todos unidos riendo maravillados y admirando aquellos maravillosos aparatos. Recuerdo que tan pronto apague el contacto de mi maltratado Dora bajé como un rayo y me uní al resto de los chicos.

Todos nos acercamos a tocar y ver la nueva arma que habían creado nuestros ingenieros. No sabría cómo expresar mis sentimientos, me debatía entre la ilusión y el miedo, era como volver al primer día de academia, pero con las desgracias de la guerra grabada en mi mente. Probablemente nuestros familiares y amigos estarían muertos en algún lugar de alemana aquellos días y en esas circunstancias todos nos aferrábamos a cualquier ilusión por pequeña que fuese.

 

 

Habíamos sido asignados bajo el mando de dos capitanes, el Hauptmann Skikeff y el Haupmann Von Tiger.

Skikeff era un veterano piloto combatiente muy condecorado y con mucha fama precedida. Se negaba a dejar de combatir por que decía que su sitio estaba siempre en el aire y solo la muerte lo dejaría en tierra.

Von Tiger por otro lado se hizo muy famoso en Kuban, he oído historias muy tenebrosas sobre él e historias muy valerosas también, era ciertamente un tipo duro al que la guerra había endurecido más.

 La primera orden de nuestros capitanes fue que debíamos aprender y estudiar hasta la última coma del manual de aquel aparato. En dos semanas debíamos saber todo del manejo, pilotaje, fallas de emergencia, mecánica, montaje y desmontaje del aparato. _Diablos! _ si nos hicieron hasta dormir allí en aquel hangar, en pleno invierno! ¡Recuerdo que teníamos que hacer nuestras necesidades en un cubo a hurtadillas detrás de la protección de los motores jumo! No recuerdo pasar tanto frio en mi vida, hijo_

Pero vaya que si aprendimos ese manual… montamos y desmontamos tantas veces el fuselaje que yo diría que aún hoy con mis 92 años podría decirte a donde va instalada hasta la última tuerca, incluso podría montarte la junta de la trócola con mis viejos ojos cerrados,! que me aspen si no!

Tanto así fue que el primer vuelo fue todo un éxito por sorpresa de Von Tiger. Este se había apostado con Skikeff que al menos 5 de nosotros explotaría aquella mañana y todos llegamos sanos y salvos. Ya estábamos preparados para la acción.

 

_ Que interesante señor Catflohen! ¡Parece que su historia promete! ¿Y que podía contarme del pilotaje de aquel aparato? ¿Era seguro?

_Je je je, ah… joven, ¡aquel aparato era pura velocidad! ¡La primera vez que intenté formar con mi escuadra allí arriba en los cielos les pasé a más de 200km por hora! Mis compañeros aquellos días de pruebas si no me falla mi vieja memoria fueron los Leutnant Lagartoff, Kalen, Kattern, Kamilnum y Harenn.

Ninguno éramos unos novatos. Todos habíamos formado en el aire juntos durante años más de mil veces, habíamos visto de todo allí arriba, estábamos hartos de salvarnos los unos a los otros pero fuimos incapaces de formar aquella mañana junto a nuestro líder Von Tiger, el cual no dejaba de gritarnos por radio, ni el rugir de los jumo podía frenar el rugir de Tiger

He de admitir que cada vez que apagábamos aquellos motores cargados de combustible J-2 en pleno vuelo y volvíamos a arrancarlos en los procedimientos de parada y puesta en marcha de emergencia un escalofrío recorría mi espinazo y tenia la sensación de que todo iba a arder de un instante a otro, pero no fue así. Practicamos durante días, el alto mando nos preparaba formaciones de globos aerostáticos con formas de aviones enemigos y nuestros intrépidos Capitanes nos guiaban hasta la zona para que practicásemos el tiro. El armamento que llevaban nuestras “golondrinas” (así era como las llamábamos coloquialmente), era algo descomunal. Íbamos cargados con cañones Mk108. Todo lo que tocase iba a ser destruido.

El tiempo de aprendizaje había llegado a su fin, estábamos altamente preparados, había llegado el momento de ponernos en acción…

 

_Parece algo cansado señor Catflohen, quizás será mejor que sigamos mañana

_Si… joven… hacía años que no hablaba tanto. Tiene usted razón, seguiremos mañana…

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  • 2 semanas más tarde...
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Memorias de Fuego _Dia 2_ Petreles

 

_Buenos días señor Catflohen, como se encuentra hoy? Hoy me acompaña una diseñadora de videojuegos, la señorita Meinefettentiten. Me pidió estar presente en la entrevista para plasmar las sensaciones de los pilotos de su época en un videojuego nuevo_

_Oh Buenos días chico! ¡En que buena compañía viene hoy! Si… ya me encuentro muchísimo mejor, tome este billete de 50$ y vaya usted a desayunar que yo me quedo aquí con la señorita Meinefettentitten relatándole más historias…

_eh… ejem… le agradezco el gesto señor Catflohen pero ya hemos desayunado… sí que tiene mejor cara hoy si…
_Mirah, le presento al Capitán Catflohen. Señor Catflohen, esta es la señorita Mirah Meinefettentitten

_Mylady, es un honor, le apetece sentarse aquí a mi izquierda, estoy sordo de mi oído derecho desde la guerra, así podré oírla mejor. ¿Así que quiere hacer un juego de maquinitas de marcianitos? ¿Le apetece un té con bretzel? Puedo avisar a una de las enfermeras, son unas chicas muy amables y le traerán lo que usted quiera

_jejeje, Muy amable señor Catflohen pero no se moleste, estoy bien. Estamos trabajando en un videojuego, usted relate sus historias que nosotros tomaremos nota de todas sus anécdotas, es usted todo un galán y se lo agradezco

_Bueno, lamento interrumpir, pero hemos de continuar con sus relatos señor Catflohen, ¿dice que se quedó sordo en la guerra? ¿Qué es lo que le pasó?

_Si joven, de hecho, fue en la instrucción de combate con el 262, saque su pluma, chico, esta historia le gustará…

 

                Aquella mañana teníamos que atacar unos barcos señuelo en nuestro territorio, nuestra misión era practicar la suelta de bombas, picados a alta velocidad, ametrallar… practicas y más practicas a todas horas con los chicos para memorizar automatismos. Nuestros incansables capitanes nos apretaban cada uno a su manera. Jejeje, recuerdo que aquella mañana el Haupmann Rudd Von Tiger se metió de controlador de Torre para poder examinar nuestras comunicaciones. Jejeje aquel hombre tenía demasiado carácter, se pasó todo el tiempo gritándonos por radio. Ya sé lo que piensan jovenzuelos, jejeje pero no,  no fueron sus gritos los que me dejaron sordo de mi oído derecho. Nuestro Hauptmann Skikeff si que salía con nosotros en vuelo, pero iba solo conotrolando nuestros movimientos en las formaciones, cuando veía errores no tardaban en aparecer los gritos de Von Tiger para corregirlos desde su sillón en torre

Era la tercera salida de aquella mañana. Cargados con bombas de 250kg rellenas de arena, obviamente no podíamos permitirnos el lujo de tirar bombas en simples ejercicios de práctica pero siempre salíamos con los cañones armados. Mi líder aquella mañana era el Teniente Krieger, se ganó sus galones también en los escenarios del mar del Kuban y era bastante experimentado en el ataque a suelo así que el resto de los chicos y yo estábamos bastante tranquilos, quizás demasiado.

La practica de bombardeo fue un éxito, colamos las inertes bombas en los viejos buques que surcaban el rio con acierto. Iniciamos maniobras de ametrallamiento como estaba previsto, íbamos a altas velocidades cortando el viento a nuestro paso cuando de improviso el teneinte Harenn informó por radio del avistamiento de un contacto enemigo.

El Leutnant Harenn iba de punto de nuestro líder y no era de los que hacia bromas en los cielos, era un piloto de caza extremadamente preciso con muchísimas condecoraciones y derribos en su solapa así que si Harenn decía que había avistado un contacto enemigo es que había enemigos. Yo era su punto y oteé el frio horizonte buscando al sujeto. Y ahí apreció un Spitfire, como si fuese una gota de lluvia solitaria cortando en dos los cielos picando a una velocidad descomunal contra el grupo de 262 rojo que aún practicaba en su zona. Me lancé a por él no sin antes informar a nuestro líder. Poco a poco conseguí comerle el terreno, demasiado lento para mi gusto, mi experiencia me decía que me estaba equivocando, pero no rectifiqué lanzando los dados de la suerte esperando no ser visto.

La suerte no estuvo de mi lado, el spitfire me vió y me evadió fácilmente en un jiro cerrado, el 262 fue completamente incapaz de seguirlo. Me quedó más que claro que esta maravillosa montura no tenía nada que ver a mi viejo 190. Lo que antes fue una ligera golondrina que cortaba el viento a altas velocidades se convirtió en tronco de hierro pesado como una ballena. Mi error de novato no solo me dejó con mi honor a la altura del betún de crin de camello sino que ahora ya no estaba solo, conté al menos 4 typhoon rondándome como buitres.

Por un momento creí que mis días iban a llegar a su fin cuando por fin recuperé mi suerte, el resto de mi grupo estaba allí para enzarzarse en la lucha contra aquel grupo de Typhoons.

En la lucha vi a Harenn partir en dos a un typhoon cayéndole desde los cielos a toda velocidad y saliendo victorioso para volver a la altura de seguridad, ese chico era un As, ya tenía completamente domada a su montura y la potencia de fuego del 262 era devastadora.

Pero yo seguía en problemas, estaba a media altura y en plena zona de combate. Supongo que fue cosa de mi juventud y la prepotencia de mis éxitos del pasado lo que me hizo cometer mi segundo error de la mañana. Reconozco que me confié en exceso, puse potencia máxima y comencé a trepar hasta zona segura, o al menos esa era mi intención. El 262 no reaccionó como yo esperaba, mi trepada se inició con poca energía y a duras penas conseguía subir. Oh mein Gott, grité, No me hagas esto ahora, ¡sube vamos!

Un Typhoon salía en ese momento de un picado a toda velocidad delante de mí. Le debí aparecer como un patito de feria delante de su visor y se lanzó sobre mí a toda velocidad en un frontal. No tenia intención de atacarme, era obvio, me vio ahí sin energía y quería coger ventaja para colocarse a mis 6. Intenté sin éxito asustarlo con una ráfaga frontal pero los ingleses no se asustan con facilidad, ni siquiera al ver un grupo de esos nuevos jets en zona enemiga les persuadió de atacarnos, no lo iban a hacer las balas de mi cañón en desventaja.

Comenzó a dispararme sin piedad desde mis 7, lo había molestado lo suficiente como para no tener tiro claro. Mentiría si dijese que esa situación en desventaja era nueva para mí en la guerra, pero hasta aquel momento lo había podido contar. Evadí los tiros tanto como pude pero seguía pesado como una piedra. Al final una de sus ráfagas me golpeó en mi ala derecha.

Piqué todo lo que pude y la suerte volvió a estar de mi lado por que aquel typhoon me dejó tranquilo. Tranquilo hasta el instante que el reactor derecho explotó sin aviso.

No recuerdo prácticamente nada de lo que pasó en los instantes siguientes, pero al recuperar la consciencia el cristal de mi cabina estaba destrozado, mi manga derecha y parte del panel de mandos todavía ardía y yo solo oía un intenso pitido en mi oído derecho.

Aterricé en un campo en plena zona de combate como pude, por suerte no perdí ni la vida ni el aparato, aunque estaba más preocupado por lo segundo por que Von Tiger era capaz de perseguirme hasta el mismísimo infierno para castigarme si hubiese destruido mi 262.

 

_Vaya… con tanta palabrería me ha entrado hambre… Señorita Meinefettentitten, ¿que le par3ece si la invito a comer?

_Jejeje en otra ocasión señor Catflohen, en otra ocasión…_

Editado por CATFLY
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Memorias de Fuego _ La patrulla norte _

 

_Ciertamente estamos sacando un buen puñado de historias de sus vivencias señor Catflohen pero dígame algo, teniendo en sus manos una tecnología tan avanzada para aquella época ¿cómo es que no le dieron la vuelta a la situación adversa vivida en los cielos de Alemania? Por lo que me explica, describe usted al Messerschmitt 262 como una autentica maravilla

_ahh hijo… el paso de los años ha suavizado y enfriado mi opinión sobre aquel aparato. Desde la perspectiva actual puedo decirle que volar aquella montura era algo sin igual pero si le he de ser sincero, detestaba y odiaba volarlo.

_Je je je, me asombran sus palabras señor Catflohen! Espero que no esté malhumorado conmigo por no haber venido hoy con la señorita Mirah. Por sus palabras de estos últimos días creía que volar aquel aparato fue algo increíble para usted.

_Je je je, lo fue sin duda hijo. Se olvida de algo muy importante de aquellos días. Todos aquellos pilotos que fuimos asignados a volar el Me262 habíamos combatido innumerables veces con cazas como Bf109 o FW190. Muchas victorias aéreas a nuestras espaldas, derrotas y experiencias cercanas a la muerte también por supuesto je je je, pero en al fin y al cabo, todos los allí presentes éramos expertos pilotos de combate.
El sufrimiento y el cansancio de tantos años de guerra, las duras derrotas sufridas, amigos perdidos, la dura responsabilidad de la defensa del suelo Alemán provocaba ansiedad y desesperación en todos nosotros. Éramos unos jovenzuelos a los que nos ordenaron dominar una tecnología muy novedosa. Muchos de los chicos murieron quemados en las semanas de instrucción por fallos técnicos, errores o piezas defectuosas. Todavía noto aquel insoportable olor a petróleo de la cabina. El miedo a convertirse en una bola de fuego en cualquier instante…
Y no solo eso… combatimos contra la élite de pilotos estadounidense, adquirieron mucha experiencia en sus combates del pacífico y ellos tenian decenas de reemplazos, estaban frescos mental y físicamente. Su superioridad aérea era indiscutible y nosotros éramos más rápidos sí, pero combatimos muchas veces contra nuestro propio avión, no teníamos prácticamente escritos más allá de los pilotos de pruebas. Estábamos escribiendo la historia en cada salida.

_Vaya señor Catflohen… es un punto de vista que suele quedar en el olvido… seguro que recuerda alguna historia en la que podamos trabajar ese sentimiento

_he he he… en todas mis salidas con aquel maldito aparato de algún modo tenía aquel sentimiento, joven, pero recuerdo una en particular en la que creí que nunca volvería a casa

_Déjeme que saque mi libreta de apuntes señor Catflohen, soy todo oídos.
 


Aquella mañana teníamos una orden clara, evitar a toda costa el bombardeo masivo sobre nuestras factorías en Volkel.

Dos grupos teníamos que frenar el avance de la 101 aerotransportada, el grupo Negro tenia que hacer frente a las escoltas de bombarderos y el grupo Rojo, al que yo pertenecía, debíamos dar cuenta de todo lo que cargase material explosivo.

Volamos altos, muy altos, si no me engaña mi maltrecha memoria a unos 8000m de altura… sí… eran 8000m. Aproximadamente. Allí arriba todo transcurre más despacio, el tiempo se ralentiza, el sonido de tu respiración detrás de tu máscara supera al atronador sonido de los reactores cuando vuelas tan alto.

Nos reunimos con el grupo Negro y emprendimos nuestra patrulla rumbo Norte. Hijo… cuando estás a esas alturas la condensación del aire hacía que se dibujasen estelas tras cualquier aparato y como era de esperar la USAAF comenzó a aparecer en la escena.

Decenas y decenas de estelas aparecieron por el Oeste y por el NorOeste. La táctica era previsible, querían encerrarnos y flanquearnos a modo de pinza. Todos lo sabíamos, nuestros lideres de vuelo lo también lo sabían, pero no teníamos más opción que cumplir nuestra misión y prepararnos para la muerte.

_Rojo uno para grupo Rojo, recordad nuestras ordenes, buscad a los bombarderos entre toda esa nube de contactos enemigos y abatirlos lo antes posible, repito, olvídense de sus escoltas

La voz de Krieger era clara, seria y pausada_ Krieger ya era serio y poco hablador en persona pero su tono por radio describía la misma agonía que la del cualquiera de nosotros. Concentrados y mentalizados en no cometer errores que nos convirtiera en bolas de fuego y temerosos por el inmenso número de contactos enemigos.

La contienda comenzó sobre los cielos a 8000m a cámara lenta, había decenas y decenas de cazas de la USAAF de todo tipo, P47, P51… y ni rastro de los bombarderos. El cielo era como un lienzo azul en el que un demente tiraba pinceladas blancas por doquier.

Llegó el momento del segundo acto de aquel espectáculo. Aparecieron los primeros colores en el lienzo del pintor, lluvias de estrellas de fuego de las trazadoras, fuegos de aparatos en llamas, pinceladas negras de aparatos tocados humeantes cayendo y partiendo el cielo en dos…

El grupo rojo estábamos en medio de toda la obra, luchando por huir de los p47, siendo lo más delicados posibles en medio de una batalla de fuego cuando por fin el Leutnant Krieger y el Leutnant Lagartoff informaron por radio

_Tenemos a los bombarderos! Están a 6000m rumbo NorEste

Vi sus trazadoras atacándoles y no dudé lo más mínimo en lanzarme desde las alturas

Hijo… aquel día aprendí que aquel maldito aparato me odiaba tanto como yo lo odiaba a él.

Se enfureció de tal forma en el picado que superé fácilmente los 900km/h, el avión se quedó completamente bloqueado, era incapaz de sacarlo del picado.
Tiraba de la palanca con todas mis fuerzas chico, creí por un instante que iba a partirla y seguía cayendo y cayendo. Hice todo lo que decían los manuales, pisar timón y subir el elevador al máximo para salir del picado pero nada parecía hacer efecto. Las fuerzas G me presionaban y no me dejaban respirar. Conseguí llegar a pulsar el botón de flaps para extenderlos en mi última desesperada idea… quedaban pocos cientos de metros ya para llegar al final de mis días y no podía ni tan si quiera gritar de dolor. Al borde del desmayo, pulsé el botón de eyección de la puerta de cabina pese a saber que jamás podría despegarme del asiento a tal velocidad, quizás la falta de oxigeno en mi cerebro hizo que se me pasara  por la cabeza esa idea. La cabina salió despedida instantáneamente como si fuese un jugete de papel y el viento me golpeó con tanta violencia que me arrancó la máscara de oxígeno y mis gafas. Ya solo me quedaban segundos de vida en la frenética caída mientras tiraba y tiraba con todas mis fuerzas de la palanca. Cerré mis ojos aceptando el final de todo.

 

Joven, debo tener 7 vidas como los gatos y sin duda aquel día debí perder lo menos 2 por que gracias a la sacudida de la cabina y la pérdida de aerodinámica el avión redujo la pizca de velocidad suficiente para recuperar el control otra vez estabilizando casi a la altura de las copas de los árboles.

Sorprendentemente el avión seguía entero, los flaps habían desaparecido en algún momento de la caída y después de lo que acababa de ocurrir no me importaba demasiado aterrizar sin ellos.

Volví a nuestro aeródromo de destino con la moral por los suelos, derrotado y humillado por mi propia montura, la guerra no se había terminado para mi todavía. 

 

Nunca olvidaré ese maldito olor a petróleo...

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