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HELLFISHES - Historia


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*Texto extraído de Whiskypedia:*

Se cree que HellFish fue una organización secreta internacional de combatientes condenados en consejos de guerra. Se cree que a algunos elegidos se les ofrecía la oportunidad de entrar en sus filas en lugar de asumir las graves condenas por sus fechorías durante sus carreras militares. En sus filas han servido personas de todas las nacionalidades, luchando codo con codo por recibir la redención. Nadie sabe cuándo fueron fundados ni por quién, pero se han encontrado restos de sus insignias por muchos campos de batalla de diferentes épocas. Por tierra, mar y aire los Hellfishes derramaron su sangre para purificar sus terribles pecados. El mito dice que todo aquel que ha combatido en sus filas y ha sobrevivido es digno de haberse ganado su libertad y todos sus delitos por muy graves que sean quedan absueltos. No existen testigos con vida que puedan contrastar esta información. La leyenda urbana dice que todo aquel que ha pertenecido a los Hellfishes luce un tatuaje con su emblema. Si has conocido o conoces a uno de ellos has de saber que ese hombre ganó su libertad en el campo de batalla.

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  • Moderador

1 de Octubre de 1941 – 8:00
Algún lugar de Moscú

 

Mi mirada está fija en el viejo suelo, sentado y esposado a una oxidada silla en una sala grande. El lugar está iluminado fugazmente con la tenue luz que asoma por unos pequeños ventanucos en lo alto de las paredes, el frío es insoportable. A mi alrededor se encuentran unos 20 hombres en las mismas circunstancias, rodeados de un buen puñado de soldados rusos armados que no nos quitan los ojos de encima. Tal vez elegí mal y debí haber cumplido mi condena en prisión_  

Unos pasos lejanos rompen mis pensamientos.

La puerta metálica de la sala se abre de par en par y aparecen dos personas. Uno de ellos tiene que agachar la cabeza para pasar bajo el marco de la puerta debido a su imponente envergadura.

 

Son militares de alto rango ruso de eso no cabe duda, ostentan decenas de medallas en sus solapas pero un marcado parche luce en su solapa y gorros que no pueden ser de origen ruso, ¿eso es una carpa roja fumando un puro?.

El más bajito de ellos carraspea mientras hace un gesto a los guardias, estos sin mediar palabra, nos liberan de nuestras esposas.

El delgado y anguloso militar comienza a caminar con lentos y pausados pasos mirándonos con tez de desagrado. Clap, clap, clap suenan los tacones de sus viejas botas, carraspeando una y otra vez de manera más nerviosa, parece a punto de estallar. Desabrocha el apretado botón de su casaca hasta que al fin su ira contenida estalla en gritos

 

_¡Escoria inmunda! ¡atajo de ratas, asesinos, borrachos inmundos! ¡Sois la peor mierda que he pisado en mi vida! ¡Debería ordenar vuestra ejecución ahora mismo! ¡Sois la deshonra de vuestra tierra! _sus gritos continuaron pero esta vez en ruso. Tras una pausa, tomó aire profundamente y volvió junto a su compatriota de 2 metros bastante más relajado. Parecía que se había desprendido de una enorme losa a su espalda._

 

_No son más que criminales que no merecen otro destino que el Gulag. _anunció mas calmado_ Sus hojas de servicio dicen que son excelentes pilotos, solo por esa razón no se están pudriendo en una celda o quizás algo peor. Les ha llovido una segunda oportunidad para honrar a sus familias y limpiar su nombre. Su redención está en los cielos. Nadie les echará de menos si mueren, no recibirán medallas, ni dinero, solo redención. Soy el General Dimitri Katflachenko y este es el Teniente Darko Tigrov, a partir de este momento seguirán mis ordenes sin objeción. _ Tras una pausa dramática, el General Katflachenko recorrió con su mirada a todos los presentes en la sala
_En este preciso momento son libres, pueden escapar si su estúpido y depravado cerebro así lo desea, pero les advierto, no llegarán lejos. ¡Guardia! ¡Abra esa puerta! _El General señaló de malas maneras la puerta con su dedo y el obediente soldado guardián abrió rápidamente y una bocanada de frio entró en la sala_ ¿a qué están esperando?, ¡son libres! _ Fuimos muchos los que nos levantamos pero sólo uno de los hombres se decidió a cruzar la puerta_
_¡Alto ahí piloto, dígame su nombre! El inquietante piloto frenó en seco a pocos pasos de la puerta y miró al general __¡Kovalski, mi nombre es Kovalski!__ Kovalski no dejó de mirar al general clavando en él sus fríos ojos. El general Katflachenko lo estudió durante unos instantes y asintió e hizo un gesto de aprobación al piloto Kovalski, que  acto seguido comenzó a correr hacia la puerta. No había dado tres escasos pasos más y el General sacó una pistola y le disparó directamente a la cabeza. El soldado Kovalski cayó en redondo, el general se aproximó y disparo sobre el inerte cuerpo hasta agotar el cargador. Con frialdad sacó otro cargador de su bolsillo y volvió a cargar su pistola.
_¡El Piloto Kovalski ha muerto libre! ¿Alguien más desea morir libre hoy?_ El General Katflachenko seguía con su arma en mano mirando alrededor_ ¿Alguien tiene algo que decir? _ Al fondo de la sala alguien alzó la mano, el general lo miró con cara de pocos amigos e hizo un gesto

_¿Qué hacen un General y un Teniente en este maldito agujero rodeado de “tanta mierda” ? _El tono hiriente y burlesco del soldado hizo que el General se sonrojase a la par que resonaba alguna que otra risotada _¡Piloto, dígame su nombre y de donde procede! _Edduard, Piloto con 17 victorias en la flamante Royal Air Force “señor ”_volvió a soltar con cierta ironía el soldado Edduard, las risotadas volvieron a estallar.
_ Vaya, vaya vaya… parece que tenemos un Sir de Cambridge en nuestras filas… ¡Qué digo un Sir… un Lord! Teniente Tigrov, creo que el Piloto Edduard necesita una explicación más detallada_ El imponente Teniente se acercó amenazador sacando una porra de metal de uno de sus bolsillos
_¿
Vas a golpearme con eso, acaso lo necesitas? _le soltó burlón el soldado Edduard
_
No es para mí, es para ti_ Le espetó el teniente mientras le ofrecía la porra. El soldado Eduard miró fijamente al teniente y después miró la porra sopesando la situación. Finalmente el soldado cogió con un rápido movimiento la porra y golpeó con todas sus fuerzas la cara del Teniente Tigrov. El terrible golpe resonó como si hubiese golpeado metal contra metal. Al poco de recibir el golpe al Teniente Tigrov se le dibujaba una sonrisa en sus labios.


_¡Bienvenidos a los HELLFISHES!, ¡MEDICOOOO!_ gritó el General Katflachenko. No volví a ver caminar al Piloto Edduard hasta un mes después.

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