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Campaña ERPROBUNGSKOMMANDO (diarios de combate)


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Utilicemos este canal para aquellos que queráis hacer vuestros debrieff de las sesiones de la campaña. Son opcionales, la intención es hacer una especie de memorias con todos los reportes al finalizar la campaña. 

 

Os dejo con el diario de combate del Leutnant Mark Krieger @Mark Krieger 

Diario personal del Leutnant Mark Krieger. 15 de noviembre de 1944.
 

Creía que ya nada en esta guerra me podía sorprender, pero una avalancha de emociones me abruman tras este día tan intenso. Ayer me trasladaron al aeródromo de Schijndel. Me separaron de los kameraden de mi escuadrón para formar parte de uno nuevo que va a volar otro aparato del que no me han contado absolutamente nada. Es ultrasecreto. Voy a echar de menos a mis antiguos compañeros de patrulla, pero no a los malditos rusos que nos hacen retroceder contínuamente. Aunque esté también todo cubierto por la nieve, en el frente occidental parece todo un poco menos oscuro, casi la sensación era de alegría y apacibilidad al llegar ayer. Pero la ilusión que me embargaba tras el traslado al aeródromo de Schijndel se ha desvanecido de repente esta mañana con la llegada de los americanos.

Nuestra misión parecía relativamente senzilla. Teníamos que dar cobertura a un vuelo de patos que iban a atacar los blindados que amenazaban las proximidades de nuestro aeródromo y luego aterrizar en Twente donde nos espera esta misteriosa máquina, pero los malditos yankees han sido más rápidos. Estábamos ya en espera de pista cuando parecía que se nos echaba encima toda la USAAF. Sus bombarderos han arrasado el aeródromo desde las alturas. Ni siquiera he sido capaz de verlos. Ha sido un milagro que no le hayan dado a la pista y aunque con dificultades, todos hemos podido despegar, mientras nuestra AAA disparaba contra un enjambre de aparatos enemigos de todo tipo. Spitfires MkXIV, P47 y Tempests. Era la primera vez que me enfrentaba a estas máquinas y me han sorprendido sus enormes capacidades. De todos modos, he conseguido abatir a 3 P-47 y un Spitfire. Jamás había derribado tantos enemigos en una sola misión. Creo que con su enorme superioridad numérica se han confiado y el caos y probablemente la suerte han hecho que me haya podido colocar cada vez a las 6 de sus grupos, aunque iba solo y era prácticamente suicida. Suerte que los cañones del Dora son brutalmente efectivos y no les daba tiempo de reaccionar. Al atacar el último Spitfire no he tenido tanta suerte y uno de los suyos me ha dado en el ala izquierda y en el depósito. Nuestras órdenes eran claras. No podíamos arriesgarnos y en caso de problemas debíamos dirigirnos inmediatamente a Twente. Perdiendo combustible, en principio tenía que haber aterrizado en el mismo aeródromo, pero dada la situación, no era una opción. El aeródromo estaba perdido y en el mejor de los casos habría terminado prisionero y con el Dora en manos enemigas. Tras un segundo de duda y aún bajo riesgo de quedarme sin combustible, he decidido ir hacia Twente. El grupo de 109s ya se había ido y lamentablemente yo he sido el primero del grupo de Doras que ha tenido que abandonar el combate y los patos a su suerte, mientras algunos de mis compañeros caían bajo el fuego enemigo. Ante la abrumadora superioridad de los aliados, los demás no han tardado en seguirme. Me ha sorprendido que hayan sobrevivido tantos de ellos y han hecho pagar muy caro el ataque a los americanos. Tienen que ser pilotos realmente muy capaces.

Afortunadamente he conseguido llegar al nuevo aeródromo. Al dejar el Dora he visto los nuevos aparatos. Todavía no puedo creer lo que han visto mis ojo. No tienen hélices! Parecen naves de otro mundo. Bimotores a reacción. Un aparato con un V1 en cada ala. No sé si siento más fascinación o miedo. Será esta el arma definitiva que hará dar el vuelco a la guerra o es solamente una locura desesperada que causará nuestra muerte? 

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  • Miembro LF

Memorias de fuego _ Dia 1

 

_ Buenos días señor Catflohem, es todo un honor conocerlo

_Buenos días para usted también joven, gracias.

_Si le parece bien haré una transcripción escrita de esta entrevista, intentaré interrumpirlo lo mínimo posible en su historia para no sacarle de sus recuerdos.

_Bueno hijo, es Usted es el escritor, yo solo soy un viejo piloto del pasado je je je

_No diga usted eso señor, es toda una leyenda, y se mantiene en muy buena forma

_Je je je, no me puedo quejar, pero a mis 92 años mis piernas ya no son tan rápidas para correr detrás de las muchachas
 

_Bien, comencemos con sus relatos señor Catflohen, es cierto que es uno de los pocos pilotos que pilotaron el primer caza a reacción de la historia que aún sigue con vida, hábleme un poco de sus experiencias, cómo fueron aquellos días.

_Así es joven, fui uno de los privilegiados en volar aquel aparato. Pese a ser un joven muchacho por aquellos años, la mayoría de nosotros ya éramos experimentados combatientes, teníamos demasiados años de guerra y sufrimiento en nuestras espaldas y las solapas llenas de medallas. Aún recuerdo como si fuese ayer la última vez que volé mi viejo Dora. Los chicos y yo teníamos que escoltar a un grupo de “patos”. Ya sabes hijo, el viejo HS129. Nunca supe qué fue de aquellos valientes pilotos, seguramente murieron todos en aquella batalla. Aquel día la USAAF y la RAF se lanzaron sobre nosotros como una manada de lobos. Al menos nos triplicaban en número. Fue una masacre para los “patos”. Es cierto que los supervivientes fuimos condecorados por el mismísimo Guerin después de aquel día, pero los únicos que merecieron una medalla fueron los pilotos caídos de los “patos”. Nuestros chicos lo dieron todo por defenderlos de los P47 y los Spitfire, pero no pudimos contenerlos lo suficiente. Mi grupo fue el último en salir de aquel enjambre de enemigos y vi con mis propios ojos caer en llamas al último de los “patos” antes de poner pies en polvorosa. Aquella misión suicida fue casi como una criba para lo que nos esperaba en el aeródromo de vuelta… mi vieja cabeza no me deja recordar que aeródromo era, lo siento hijo je je je. Visto con la perspectiva de los años, no estoy seguro si no fue todo orquestado por el alto mando para que solo los mejores pilotos llegasen vivos allí o fue un señuelo para hacer creer a los aliados que habían destruido e interceptado un punto estratégico… no se que creer.

El caso es que al llegar aquel lugar en un día gris, con mi aparato agujereado como un queso de Gruyere, casi sin combustible, empapado en sudor pese a las bajas temperaturas y con los ánimos por los suelos ahí aparecieron esas máquinas. Un semioruga nos había guiado por el intrincado camino semi-asfaltado de callejones de aquel místico aeródromo, habían guardias apostados por todos los rincones. Los chicos del grupo de 109 ya habían llegado a la zona de hangares y estaban todos unidos riendo maravillados y admirando aquellos maravillosos aparatos. Recuerdo que tan pronto apague el contacto de mi maltratado Dora bajé como un rayo y me uní al resto de los chicos.

Todos nos acercamos a tocar y ver la nueva arma que habían creado nuestros ingenieros. No sabría cómo expresar mis sentimientos, me debatía entre la ilusión y el miedo, era como volver al primer día de academia, pero con las desgracias de la guerra grabada en mi mente. Probablemente nuestros familiares y amigos estarían muertos en algún lugar de alemana aquellos días y en esas circunstancias todos nos aferrábamos a cualquier ilusión por pequeña que fuese.

 

 

Habíamos sido asignados bajo el mando de dos capitanes, el Hauptmann Skikeff y el Haupmann Von Tiger.

Skikeff era un veterano piloto combatiente muy condecorado y con mucha fama precedida. Se negaba a dejar de combatir por que decía que su sitio estaba siempre en el aire y solo la muerte lo dejaría en tierra.

Von Tiger por otro lado se hizo muy famoso en Kuban, he oído historias muy tenebrosas sobre él e historias muy valerosas también, era ciertamente un tipo duro al que la guerra había endurecido más.

 La primera orden de nuestros capitanes fue que debíamos aprender y estudiar hasta la última coma del manual de aquel aparato. En dos semanas debíamos saber todo del manejo, pilotaje, fallas de emergencia, mecánica, montaje y desmontaje del aparato. _Diablos! _ si nos hicieron hasta dormir allí en aquel hangar, en pleno invierno! ¡Recuerdo que teníamos que hacer nuestras necesidades en un cubo a hurtadillas detrás de la protección de los motores jumo! No recuerdo pasar tanto frio en mi vida, hijo_

Pero vaya que si aprendimos ese manual… montamos y desmontamos tantas veces el fuselaje que yo diría que aún hoy con mis 92 años podría decirte a donde va instalada hasta la última tuerca, incluso podría montarte la junta de la trócola con mis viejos ojos cerrados,! que me aspen si no!

Tanto así fue que el primer vuelo fue todo un éxito por sorpresa de Von Tiger. Este se había apostado con Skikeff que al menos 5 de nosotros explotaría aquella mañana y todos llegamos sanos y salvos. Ya estábamos preparados para la acción.

 

_ Que interesante señor Catflohen! ¡Parece que su historia promete! ¿Y que podía contarme del pilotaje de aquel aparato? ¿Era seguro?

_Je je je, ah… joven, ¡aquel aparato era pura velocidad! ¡La primera vez que intenté formar con mi escuadra allí arriba en los cielos les pasé a más de 200km por hora! Mis compañeros aquellos días de pruebas si no me falla mi vieja memoria fueron los Leutnant Lagartoff, Kalen, Kattern, Kamilnum y Harenn.

Ninguno éramos unos novatos. Todos habíamos formado en el aire juntos durante años más de mil veces, habíamos visto de todo allí arriba, estábamos hartos de salvarnos los unos a los otros pero fuimos incapaces de formar aquella mañana junto a nuestro líder Von Tiger, el cual no dejaba de gritarnos por radio, ni el rugir de los jumo podía frenar el rugir de Tiger

He de admitir que cada vez que apagábamos aquellos motores cargados de combustible J-2 en pleno vuelo y volvíamos a arrancarlos en los procedimientos de parada y puesta en marcha de emergencia un escalofrío recorría mi espinazo y tenia la sensación de que todo iba a arder de un instante a otro, pero no fue así. Practicamos durante días, el alto mando nos preparaba formaciones de globos aerostáticos con formas de aviones enemigos y nuestros intrépidos Capitanes nos guiaban hasta la zona para que practicásemos el tiro. El armamento que llevaban nuestras “golondrinas” (así era como las llamábamos coloquialmente), era algo descomunal. Íbamos cargados con cañones Mk108. Todo lo que tocase iba a ser destruido.

El tiempo de aprendizaje había llegado a su fin, estábamos altamente preparados, había llegado el momento de ponernos en acción…

 

_Parece algo cansado señor Catflohen, quizás será mejor que sigamos mañana

_Si… joven… hacía años que no hablaba tanto. Tiene usted razón, seguiremos mañana…

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